terça-feira, 31 de maio de 2016

La Primera Persona del Singular, de Alicia Silva Rey




Un descuido en la excavación (una doncella lanzada
al agua del cenote) implica destrucciones parciales.
La primera persona del singular suena violenta y dúctil,
destila heridas cortantes, resinas vegetales, mundo
y apariencias de mundo. Exhuma finas mantas
de ceniza donde antes hubo cuerpo.

El tributo en trabajo y especie de esa voz primeriza,
apenas núbil, parcialmente lograda, es causa de estallidos,
sociales migraciones, acampes, vastos territorios arrasados
(inundaciones, fuegos).

Hay factores confluentes que causan el colapso de las ciudades
(progresivo desmantelamiento de selvas, ojos de agua)
y esa fiebre de puerperio + la descomposición demográfica
y el empobrecimiento de la producción no afín al capital.

Abandonados los centros de la liturgia, consumidos, por aplastamiento de genitales, campos y atmósferas,
la personificación del yo en el uno
devastó las industrias, el comercio, las jerarquías rivales y las cómplices.

La combustión interna e indivisa (que en varios casos
tenía conciencia y belfos de animal), poco pudo
ante la que parecía inagotable.

Lo conquistado aconteció cadáver.

El universo, del tamaño de un tamal comestible,
fue abriéndose muy lentamente
plural. Era una flor sin límites el tatuaje en las lenguas
o su piercing.

Merced a un acuerdo astrológico dio a luz, La Lengua,
algo así como la amalgama de un tú en corazón humano
altamente maleable (un panal)
y aunque la luz natural ensombrece, lo Uno
reconcilia lo múltiple -escritura que embiste-
en torno a este fuego central.







Alicia Silva Rey (Quilmes, Buenos Aires, 1950). Libros:"(circa)" (Añosluz, Buenos Aires, 2014); "Partes del campo", "Ediciones De la Eterna. Buenos Aires. 2015". Este poema pertenece al libro "La Primeira persona del singular" (inédito).

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